Arcanos Mayores: El diablo

El diablo es una de las cartas cuyo misticismo influye fuertemente  en la mayoría de las personas que entra en contacto con su simbología; reflejo de las pasiones ocultas de los seres humanos y  del espíritu atado a la materia que es  incapaz  de ser libre ante la oscuridad de la propia mente.
Sin duda, es de las cartas más temidas por su relación con la magia negra,  o como dice el gran  Papus en su libro -tarot de los bohemios-   “en todas las cosmogonías, el diablo representa esa misteriosa fuerza astral de la destrucción”.
Hace ya  algunos años,  en 1885 para ser exactos, la leyenda del psicoanálisis, el Dr Sigmund Freud,  comenzaba a  estudiar esas pasiones secretas de la mente para así llevarlas a la luz y conocer las capacidades de la psique para enfermarnos o defendernos de la realidad.
Con el surgimiento del psicoanálisis fue bautizada  aquella oscuridad que durante tanto tiempo acosaba a las buenas costumbres  de la sociedad,  atando el libre albedrio del hombre ante sus placeres primitivos,   ese “demonio”, del cual nadie quería saber… fue llamado inconsciente. 
Un  lúgubre y oscuro lugar de nuestra mente donde la conciencia no tiene acceso,  en ese sitio donde se forman los sueños inspirados por el resto diurno  y  se guardan  con recelo aquellas memorias de la vida de las cuales no  se quiere volver a saber, información que por el simple hecho de verla a los ojos directamente podría causar la locura.
Es por esto que la representación de la carta del demonio en el tarot resulta la representación de las fuerzas del inconsciente humano.  Y  la forma de liberar esas cadenas que atan a las personas es mediante la luz de las palabras que nos ayudan a estructurar los hechos que no somos capaces de entender.
Porque para ser libres del diablo se necesita recordar las virtudes dadas por la carta del mago, aceptar nuestras responsabilidades y  enfrentar la prueba  con madures para así evitar caer en la trampa de nuestros instintos primitivos.






XV


El Diablo

El Demonio

Cernnunos


Activa: Tentaciones materiales que atan a la persona. Sexualidad que fluye.  Fuerzas oscuras de las cuales hay que tener precaución (abuso).  Impulsos ciegos en un estado mental confuso. Vicios y adicciones.  Las paciones ocultas. Aquello que ata el espíritu.


Pasiva: Brujería que daña y destruye. Energía oscura.  Ceguera espiritual. Engaños difíciles de detectar. Desintegración de la personalidad y enfermedad mental. Riesgo de suicidio.



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1 comentarios:

  1. Jung llamaba La Sombra al arquetipo del diablo porque representa precisamente esa parte oscura que desconocemos de nosotros o que conocemos y tratamos de ocultar a los demás.

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